jueves, 17 de octubre de 2013

¿QUÉ PRECIO LE PONGO A MIS PRODUCTOS Y/O SERVICIOS?



Seguramente tu negocio no sea una multinacional, ni un gran holding; pero fijo que alguna vez has tenido dudas a la hora de fijar los precios de tus productos. Sin estudiar un Máster ni licenciarnos en Contabilidad, podemos hacer un esquema para poder tener todo claro cuando el precio depende de nosotros mismos:




a) Costes fijos

Son aquellos que no dependen del nivel de actividad de la empresa, sino que son una cantidad determinada, independiente del volumen de negocio.

Ejemplo: el alquiler de las oficinas.

b) Costes variables

Son aquellos que evolucionan en paralelo con el volumen de actividad de la compañía. De hecho, si la actividad fuera nula, estos costes serían prácticamente cero.

Ejemplos: en un bar el coste de las bebidas depende del número de bebidas servidas.


Toda empresa tendrá una serie de costes fijos y de costes variables. Incluso algunos costes que son fijos para una empresa, pueden ser variables para otra, y viceversa.

Ejemplo: Si un hotel tiene subcontratado el servicio de desayuno a una empresa de catering, este coste es variable (depende de la ocupación del hotel). Por el contrario, si tiene su propia cafetería que se encarga de los desayunos, este coste es fijo (le cuesta prácticamente lo mismo con independencia de los desayunos servidos).

Dentro de cada actividad, la empresa puede tener cierta flexibilidad para elegir el tipo de coste en el que quiere incurrir, fijo o variable.

Ejemplo: una imprenta puede establecer su propio servicio de reparto, adquiriendo varias furgonetas (coste fijo), o subcontratar este servicio a una agencia de mensajería (coste variable).

Una empresa puede tener en plantilla sus propios técnicos informáticos (coste fijo) o subcontratar este servicio a una empresa especializada (coste variable).
Una empresa puede tener su propio servicio de vigilancia, o subcontratar este servicio a una empresa de seguridad (coste variable).


El elegir entre costes fijos o costes variables tiene sus ventajas e inconvenientes:

Coste fijos: el coste no varía, por lo que si la empresa aumenta su actividad el coste es el mimo y la empresa se beneficia de economías de escala (el coste unitario por producto va dismunyendo).

Sin embargo, la empresa incurrirá en este coste aunque su actividad sea muy reducida, lo que puede convertirse en una carga considerable que le lleve a dar pérdidas.

Costes variables: su ventaja es que varían con el nivel de actividad, por lo que si la actividad es reducida el coste es, asimismo, reducido, lo que evita que la empresa entre en pérdidas.

Sin embargo, si la acividad aumenta el coste también aumenta, con lo que la empresa no se beneficia de economías de escala.



En resumen, que a la hora de poner precio a tus productos y/o servicios, es importante (tras un previo estudio de elección de proveedores y costes) tener en cuenta todo tipo de gastos asociados a la actividad y no sólo al producto.


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